Tantos años pueden pasar y un día, porque siempre ha UN DÍA, descubrimos que si podemos pactar con un demonio o con un ángel sin rituales ni sacrificios es porque ellos nos consideran un igual. Pero ¿un simple humano?, con qué atrevimiento, osadía, tosudez.
Llegó el día; los demonios y los ángeles decidieron enfrentarse en la gran batalla. Sentados en un círculo perfecto. Sólo tres eran capaces de decidir por sí mismos. Los demás, respondían con silencio a un no sin si o a un si sin no. La balanza se desequilibró. Los ángeles y los demonios no supieron hacer negocios cuando el reinado de Dios se disolvió por falta de fe. Saramago sabía que el reinado de Dios es el mismo en que gobierna aquel cerdo que sólo gusta comer. Son el mismo reino. Son el mismo Dios. Uno en dos, dos en uno. Aproveche la oferta, sólo crea; colabore.
Un periodista jóven escribe que Tauro comenzará el mes con ofertas de trabajo, que a libra le conviene contratar a los de tauro. Que la luna sólo afecta a los de Leo, las mareas le cambian el humor a los de acuario. Si sos de picis, andá a pasear, la marea trae buenas nuevas. Un periodista jóven, militante político, piensa que el mundo se cambia con palabras, que las palabras son hechos, y que los hechos son a su vez, el fruto de las palabras. Algunas personas le creen. No cree en la suerte pero los amuletos valen más que las opiniones de la gente.
Lo material se vuelve polvo con carga magnética: protones, electrones, neutrones, neutrinos y la nada juega con las leyes y los cuerpos acatan, los físicos, la carne; los huesos pactan con demonios de carne o planta y eso da vida. La carne se daña para sobrevivir; en esta selva no hay pirámides.
La magia se vuelve espiral de colores en la escencia oscura de la nada todificada. La masivisación del vacío. El fin del mundo. Todo empaquetado para llevar. Llame ya!
El brillo de los pocos que la ven incandila y ofusca las miradas más optimistas. Los demonios avanzan paso a paso, conquistan con facilidad a miles de almas mortales que ni enterados de la guerra. Y se están jugando el destino del mundo. Ganan ellos sí o sí; así dicen los diarios, pero ya no les creo.
El Blog Vagabundo
Un Blog con un poco de vuelo...
viernes, 23 de diciembre de 2011
jueves, 1 de diciembre de 2011
Risas, Brisas, Prisas
Risas, brisas, prisas, pausas, causas.
Vuelos, cielos, celos, miedos, dos.
Campanas que ya no suenan, niños que ya no sueñan.
Tizas, pizzas, pinzas, transas, panzas.
Deseos, deseos, deseos, deseos, deseos.
Se mueve el mundo a los rededores,
y varios momentos que no quieren despegar
de mi escencia para ser libres una vez más.
En lo profundo del ser enuentro la paz.
Pero no te encuentro, al menos no siempre...
Vuelos, cielos, celos, miedos, dos.
Campanas que ya no suenan, niños que ya no sueñan.
Tizas, pizzas, pinzas, transas, panzas.
Deseos, deseos, deseos, deseos, deseos.
Se mueve el mundo a los rededores,
y varios momentos que no quieren despegar
de mi escencia para ser libres una vez más.
En lo profundo del ser enuentro la paz.
Pero no te encuentro, al menos no siempre...
martes, 29 de noviembre de 2011
Espadas
Contemplando las siete espadas, después de conectar los elementos y dejar fluir uno de los días más felices de mi vida, al fin pude entender.
Hoy acepto este dolor, esta profunda tristeza que me habita cada vez que te recuerdo y sólo deseo poder convertirme en Música para que al fin me puedas Amar, y al fin pude entender.
Prefiero callar tantas cosas; leñita buena para alimentar la pena. Pero al fin pude entender.
Si dejo morir parte de mi ser cada vez que te veo, lo acepto; a cambio, al menos me queda haber vivido un pedacito de mi vida caminando al lado tuyo. Aunque siempre estés intentando escapar, con ese miedo tan arcano que se asoma sin cesar.
Y pude enteder que no sólo es cursi, sino realmente idiota querer despertar a una bella durmiente que prefiere vivir su vida con los ojos cerrados.
Hoy acepto este dolor, esta profunda tristeza que me habita cada vez que te recuerdo y sólo deseo poder convertirme en Música para que al fin me puedas Amar, y al fin pude entender.
Prefiero callar tantas cosas; leñita buena para alimentar la pena. Pero al fin pude entender.
Si dejo morir parte de mi ser cada vez que te veo, lo acepto; a cambio, al menos me queda haber vivido un pedacito de mi vida caminando al lado tuyo. Aunque siempre estés intentando escapar, con ese miedo tan arcano que se asoma sin cesar.
Y pude enteder que no sólo es cursi, sino realmente idiota querer despertar a una bella durmiente que prefiere vivir su vida con los ojos cerrados.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Eufeín
"-De eso se trata el mundo... - Dijo el Eufeín", leí una vez en un viejo libro. Nunca supe lo que eran los Eufeínes, porque al libro le faltaban casi todas las páginas. Sólo conservaba la primera y la última, el resto de la vieja encuadernación no estaba por ningún lado. Revisé la habitación una vez más, era algo grande, casi cien millones de tomos cubrían las paredes y nada de información sobre eufeínes. "-Tu querrás también saber que quiere decir con "eso" cuando un Eufeín dice que de "eso" se trata el mundo... -Las palabras del Eufeín se borraron del aire tan rápido como cada uno podía leerlas, para todos desaparecían en tiempos diferentes, el humo hacía que todo se vuelva muy confuso. " Así terminaba el único tomo que encontré del algún libro sobre las tierras de Lothia. Por suerte, la contratapa del libro era un mapa con las indicaciones para llegar a Lothia escritas en algún idioma desconocido que provoca algo muy cómico. Cada uno que lo lee, lee algo distinto y por querer ser el descubridor de Lothia, no lo comparte con nadie. Sucede que nadie sabe lo que leyó el otro, pero está seguro de que también está buscando Lothia. Sólo compartire contigo la última parte del mapa, la que decía con exactitud precisa "A nadie digas lo que leíste en este mapa, porque está escrito en un idioma que significa diferente para cada persona que lo lee, si comentas a otro lo que leíste y lee algo distinto, no dudes que te tratará de loco.". Supongo que eso es otra de las razones por las que nadie dice lo que leyó. Yo nosé, por actuar pronto, sin decir nada más, me voy a buscar Lothia, haber si en sus Bibliotecas encuentro algo sobre los Eufeínes...
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sábado, 11 de abril de 2009
Pensamientos de una noche de otoño
Cerca de las cinco de la mañana, me encontró la noche escribiéndote, escribiéndole, escribiéndome. sin estar del todo seguro de esto... nosé de que se trata lo que en este momento recorre mi cuerpo...
extraño a alguien pero no veo que tenga a nadie a quien extrañar. quizá me esté extrañando a mí mismo... ese que en otros tiempos amaba tiernamente...
quizá esté extrañando los besos que me dabas... o extrañe los que nunca me diste...
Tantas cosas se mezclan adentro mío... que apenas me reconozco detrás de ellas... o delante... nosé... no estoy en ningun lado...
no me encuentro... no soy... algo me falta...
será el calor de tu aliento jugueteando en mi cuello?... será tu mirada... que pasaba de ser tierna a inocente a delirarme con esa locura ardiente... esa que nos habitaba cada vez que nos encontrabamos.
hay algo que sé con claridad...
TE SIGO ESPERANDO... sueño con que vos me vuelvas a buscar... al menos una vez... una última noche para cerrar todo esto... para que ya no tenga que extrañarte... o para dejarme morir en tus ojos...
y así vivir para siempre...
extraño a alguien pero no veo que tenga a nadie a quien extrañar. quizá me esté extrañando a mí mismo... ese que en otros tiempos amaba tiernamente...
quizá esté extrañando los besos que me dabas... o extrañe los que nunca me diste...
Tantas cosas se mezclan adentro mío... que apenas me reconozco detrás de ellas... o delante... nosé... no estoy en ningun lado...
no me encuentro... no soy... algo me falta...
será el calor de tu aliento jugueteando en mi cuello?... será tu mirada... que pasaba de ser tierna a inocente a delirarme con esa locura ardiente... esa que nos habitaba cada vez que nos encontrabamos.
hay algo que sé con claridad...
TE SIGO ESPERANDO... sueño con que vos me vuelvas a buscar... al menos una vez... una última noche para cerrar todo esto... para que ya no tenga que extrañarte... o para dejarme morir en tus ojos...
y así vivir para siempre...
jueves, 18 de diciembre de 2008
Un Escrito De Hace Un Tiempo... (no es capitulo de Un Secreto)
Posteo este escrito porque es de hace un tiempo y hoy me sigue identificando... posteado en el fotolog con la foto del castillo vagabundo... el 4/06/08 ... saludos
Una noche tranquila en la que los sentimientos se cruzan, se mezclan y expresan todo esto que hace un tiempo me escribe… Una noche fría con sensaciones que no me dejan dormir… Tantas inquietudes, tantas experiencias que me ayudan a construir esto que hoy creo ser, este que hoy con el romanticismo que me habita intento describir, todo el tiempo… Este, que a partir de decisiones que a veces duelen pero siempre ayudan a crecer, intenta recorrer tranquilo pero siempre inquieto, estos caminos que tanto me gustan, y se dirigen hacia allí, un horizonte que todo el tiempo cambia e intenta cambiar, que me ayuda a construir una historia que no cesa de no inscribirse… Presente, como fruto de mis decisiones, y futuro incierto basado en ellas… Pasado como experiencia, como senderos recorridos en variadas direcciones, hacia tantos lugares, que me trajeron hasta acá… Vagabundo de la vida que no puede responder a la simple pregunta “De dónde sos?”… Este que con vueltas y en poco tiempo se describe en un camino con muchos lugares a los que pertenecer… Tantas veces me escuche decirlo que hasta a veces me lo creo… Nómada de pensamiento, cuerpo y espíritu que formaron y forman una vida que me enseñó a mirar los lugares, mis hábitat, los que me gustan y los que no, los que disfruto y me disfrutan y con los que simplemente nos ignoramos… Intentando aprender todo el tiempo para abrir nuevos caminos, hacia una infinidad de horizontes, a los que sólo por el deseo se puede intentar llegar… Siempre compartiendo, lo que tengo y lo que no, lo que me sobra o lo que me falta… Buscando en esas personas, que desean recorrer los caminos que recorro, el apoyo y la experiencia necesarios para caminarlos, correrlos o sobrevolarlos (siempre al ras del suelo)… Intentando no perderse de nada, y que a pesar de no poder, siempre feliz, siempre intentando ser mejor… Mejor persona, mejor amigo, mejor que antes… o simplemente diferente. LIBRE
Una noche tranquila en la que los sentimientos se cruzan, se mezclan y expresan todo esto que hace un tiempo me escribe… Una noche fría con sensaciones que no me dejan dormir… Tantas inquietudes, tantas experiencias que me ayudan a construir esto que hoy creo ser, este que hoy con el romanticismo que me habita intento describir, todo el tiempo… Este, que a partir de decisiones que a veces duelen pero siempre ayudan a crecer, intenta recorrer tranquilo pero siempre inquieto, estos caminos que tanto me gustan, y se dirigen hacia allí, un horizonte que todo el tiempo cambia e intenta cambiar, que me ayuda a construir una historia que no cesa de no inscribirse… Presente, como fruto de mis decisiones, y futuro incierto basado en ellas… Pasado como experiencia, como senderos recorridos en variadas direcciones, hacia tantos lugares, que me trajeron hasta acá… Vagabundo de la vida que no puede responder a la simple pregunta “De dónde sos?”… Este que con vueltas y en poco tiempo se describe en un camino con muchos lugares a los que pertenecer… Tantas veces me escuche decirlo que hasta a veces me lo creo… Nómada de pensamiento, cuerpo y espíritu que formaron y forman una vida que me enseñó a mirar los lugares, mis hábitat, los que me gustan y los que no, los que disfruto y me disfrutan y con los que simplemente nos ignoramos… Intentando aprender todo el tiempo para abrir nuevos caminos, hacia una infinidad de horizontes, a los que sólo por el deseo se puede intentar llegar… Siempre compartiendo, lo que tengo y lo que no, lo que me sobra o lo que me falta… Buscando en esas personas, que desean recorrer los caminos que recorro, el apoyo y la experiencia necesarios para caminarlos, correrlos o sobrevolarlos (siempre al ras del suelo)… Intentando no perderse de nada, y que a pesar de no poder, siempre feliz, siempre intentando ser mejor… Mejor persona, mejor amigo, mejor que antes… o simplemente diferente. LIBRE
domingo, 7 de diciembre de 2008
Un Secreto
Antes que nada me gustaría presentarles mi propuesta, estoy hace un tiempo pensando y escribiendo una historia... lo que pretendo hacer es ir subiendo de a capitulos esto que es ahora mi proyecto para el verano, y de a poco que vallan leyendo lo que tengo para contar... espero comentarios(haber si me motiva y sale algo bueno de verdad jaja)... aqui les presento el capitulo uno...
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Capitulo I - Los Cinco -
Todos en el pueblo les decían “Los Cinco”, estaban terminando la escuela y tan sólo quedaban un par de semanas de clases. Habían pasado tanto tiempo juntos que ya ni se peleaban, si había algún desacuerdo entre dos, lo hablaban los cinco y lo resolvían en un par de minutos. Pero… Quienes eran “Los Cinco”?... Álvaro, Miguel, Martín, Julián y Diego. Un grupo de nombres que nada dicen. Me voy a tomar el atrevimiento de presentarte a cada uno de ellos.
Álvaro, el más alto de los cinco, hincha fanático de Vélez, nadie sabe porqué. Le gustaba mucho el fútbol y atajaba en el club del pueblo. Tenía el pelo siempre corto y cada verano se lo teñía de algún color distinto (porque en la escuela no lo dejaban usar el pelo teñido, respondía cuando le preguntaban “¿Porqué ese color?”). Cuando estaba sólo escuchaba lentos clásicos de los 80’, pero cuando tenía visitas sonaba siempre rock nacional. En la escuela no le iba exageradamente bien, pero siempre sacaba en diciembre las dos o tres materias que según él, le hacían llevar.
Miguel, “Petardo” le decían, parece que por una historia que tenía que ver con un inodoro partido en una de sus travesuras de chico. Le gustaba mucho salir a cazar y ya a los trece años le habían regalado su primer aire comprimido, un cinco y medio. A los 16, la escopeta. Era el que más materias se llevaba del curso, no porque le costara (salvo Química), sino porque se olvidaba seguido de hacer los trabajos o estudiar para las pruebas. Medía más o menos un metro setenta y solía usar siempre gorras de caza o boinas (al estilo “Che Guevara”). Tenía el pelo rojizo y enrulado, ni muy largo ni muy corto, algunas pecas que había heredado de su madre y los ojos celestes muy claros. Nunca se había puesto seriamente de novio, pero tenía varias historias de unos cuantos meses.
Martín era el romántico del grupo, las novias no le duraban más de tres meses y el siempre decía estar enamoradísimo, “Esta vez no me equivoco, ella es la mujer de mi vida” decía la primera semana, cuando terminaba una relación siempre aparecía otra. Del pueblo no había estado con ninguna, pero en las ciudades cercanas ya se había echo su fama. Le gustaba mucho leer y en la escuela no había tenido nunca problemas, jamás una materia a diciembre. Cuando Miguel se olvidaba de algún trabajo le decía a la profesora que se habían juntado para hacerlo, no siempre funcionaba. Cuando se vestía buscaba siempre combinar todo, en el cumpleaños de la hermana se había puesto mal porque tenía la corbata bordó y no había encontrado en su casa medias de ese color (obviamente por esto todavía lo gastaban). No le gustaba mucho hacer deportes pero disfrutaba de ver un buen partido de fútbol. No simpatizaba por ningún equipo en particular, “el que mejor juegue”, decía, “yo soy hincha del fútbol”.
Julián era el “bonito” del grupo, tenía a todas atrás. Tenía el pelo oscuro y los ojos verdes. Hincha de River, pero no muy fanático del fútbol. “Soy de River porque me gusta gastar a los bosteros cuando les ganamos” había dicho una vez. Salía a trotar todas las mañanas, antes de ir al colegio y sabía tocar la armónica. Escuchaba Blues del clásico y se lo veía muchas veces con un termo y el mate caminando por los caminos rurales. En el colegio las materias las aprobaba más porque lo querían los profesores que por “mérito académico”, aunque siempre un par se llevaba. La serenidad que transmitía hacía pensar que siempre estaba bien y que no tenía problemas con nada, aunque se sabía de dos o tres peleas que había tenido cuando se metían con su madre, que había muerto cuando él tenía catorce años.
Diego, el más bajito de todos, físico bien marcado, fácil de hacer enojar, fácil de “desenojarse”. Hincha fanático de Boca y de la música fuerte, desde Bob Marley hasta Metallica, pero siempre los parlantes al máximo. A pesar de su altura era uno de los más atléticos del curso, y él más rápido, en las materias no destacaba, pero le sobraba para aprobar siempre todas las materias. Su carácter explosivo hacía que valla a las manos seguido, pero era un tierno a la hora de tratar a una mujer y nunca peleaba si la novia del otro estaba presente. Hacía un mes había cumplido su segundo año de novio y al verlo con Julia se notaba que se querían. Tocaba la batería y en general era en su “salita” donde se juntaban los viernes a la noche a hacer la previa del boliche. Le gustaba salir a caminar de noche y cada dos por tres contaba alguna historia nueva de fantasmas y apariciones.
Estos eran “Los Cinco”, y son los protagonistas de una historia que, según creo, vale la pena contar.
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Capitulo I - Los Cinco -
Todos en el pueblo les decían “Los Cinco”, estaban terminando la escuela y tan sólo quedaban un par de semanas de clases. Habían pasado tanto tiempo juntos que ya ni se peleaban, si había algún desacuerdo entre dos, lo hablaban los cinco y lo resolvían en un par de minutos. Pero… Quienes eran “Los Cinco”?... Álvaro, Miguel, Martín, Julián y Diego. Un grupo de nombres que nada dicen. Me voy a tomar el atrevimiento de presentarte a cada uno de ellos.
Álvaro, el más alto de los cinco, hincha fanático de Vélez, nadie sabe porqué. Le gustaba mucho el fútbol y atajaba en el club del pueblo. Tenía el pelo siempre corto y cada verano se lo teñía de algún color distinto (porque en la escuela no lo dejaban usar el pelo teñido, respondía cuando le preguntaban “¿Porqué ese color?”). Cuando estaba sólo escuchaba lentos clásicos de los 80’, pero cuando tenía visitas sonaba siempre rock nacional. En la escuela no le iba exageradamente bien, pero siempre sacaba en diciembre las dos o tres materias que según él, le hacían llevar.
Miguel, “Petardo” le decían, parece que por una historia que tenía que ver con un inodoro partido en una de sus travesuras de chico. Le gustaba mucho salir a cazar y ya a los trece años le habían regalado su primer aire comprimido, un cinco y medio. A los 16, la escopeta. Era el que más materias se llevaba del curso, no porque le costara (salvo Química), sino porque se olvidaba seguido de hacer los trabajos o estudiar para las pruebas. Medía más o menos un metro setenta y solía usar siempre gorras de caza o boinas (al estilo “Che Guevara”). Tenía el pelo rojizo y enrulado, ni muy largo ni muy corto, algunas pecas que había heredado de su madre y los ojos celestes muy claros. Nunca se había puesto seriamente de novio, pero tenía varias historias de unos cuantos meses.
Martín era el romántico del grupo, las novias no le duraban más de tres meses y el siempre decía estar enamoradísimo, “Esta vez no me equivoco, ella es la mujer de mi vida” decía la primera semana, cuando terminaba una relación siempre aparecía otra. Del pueblo no había estado con ninguna, pero en las ciudades cercanas ya se había echo su fama. Le gustaba mucho leer y en la escuela no había tenido nunca problemas, jamás una materia a diciembre. Cuando Miguel se olvidaba de algún trabajo le decía a la profesora que se habían juntado para hacerlo, no siempre funcionaba. Cuando se vestía buscaba siempre combinar todo, en el cumpleaños de la hermana se había puesto mal porque tenía la corbata bordó y no había encontrado en su casa medias de ese color (obviamente por esto todavía lo gastaban). No le gustaba mucho hacer deportes pero disfrutaba de ver un buen partido de fútbol. No simpatizaba por ningún equipo en particular, “el que mejor juegue”, decía, “yo soy hincha del fútbol”.
Julián era el “bonito” del grupo, tenía a todas atrás. Tenía el pelo oscuro y los ojos verdes. Hincha de River, pero no muy fanático del fútbol. “Soy de River porque me gusta gastar a los bosteros cuando les ganamos” había dicho una vez. Salía a trotar todas las mañanas, antes de ir al colegio y sabía tocar la armónica. Escuchaba Blues del clásico y se lo veía muchas veces con un termo y el mate caminando por los caminos rurales. En el colegio las materias las aprobaba más porque lo querían los profesores que por “mérito académico”, aunque siempre un par se llevaba. La serenidad que transmitía hacía pensar que siempre estaba bien y que no tenía problemas con nada, aunque se sabía de dos o tres peleas que había tenido cuando se metían con su madre, que había muerto cuando él tenía catorce años.
Diego, el más bajito de todos, físico bien marcado, fácil de hacer enojar, fácil de “desenojarse”. Hincha fanático de Boca y de la música fuerte, desde Bob Marley hasta Metallica, pero siempre los parlantes al máximo. A pesar de su altura era uno de los más atléticos del curso, y él más rápido, en las materias no destacaba, pero le sobraba para aprobar siempre todas las materias. Su carácter explosivo hacía que valla a las manos seguido, pero era un tierno a la hora de tratar a una mujer y nunca peleaba si la novia del otro estaba presente. Hacía un mes había cumplido su segundo año de novio y al verlo con Julia se notaba que se querían. Tocaba la batería y en general era en su “salita” donde se juntaban los viernes a la noche a hacer la previa del boliche. Le gustaba salir a caminar de noche y cada dos por tres contaba alguna historia nueva de fantasmas y apariciones.
Estos eran “Los Cinco”, y son los protagonistas de una historia que, según creo, vale la pena contar.
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jueves, 30 de octubre de 2008
Era Inevitable
Era inevitable… los dos sabíamos lo que iba a pasar…
A vos la culpa te estaba matando… para mi la culpa no existe…
Un momento especial… que nunca existió…
Me pediste que lo mate… no te querías hacer cargo…
Te dije… la culpa es mía… yo me hago cargo de todo…
Un momento secreto guardado en un lugar que no existe…
Un momento que dejó de existir… guardado en el silencio
Escondido de la vista de todos… yo me hacía cargo…
Era todo culpa mía… yo había provocado todo eso…
Los dos sabíamos que no… te dejé ir… un beso en la mejilla…
Abrí la puerta… pero no te fuiste…
Me dijiste MATALO… que muera acá…
Un momento especial… que nunca existió…
Que dejó de existir en ese preciso instante…
Guardado en mi culpa… Vacío… Silencio…
La Culpa No Existe… Nunca Existió… Igual que el momento…
Los dos sabemos que fue culpa mía… los dos sabemos que no…
Yo me hice cargo… lo guardé en mi culpa… ese lugar que no existe…
A vos te hacía feliz… ahora no era más tu problema…
Ya no es problema de nadie… porque es mi culpa…
Todo fue culpa mía…
Los dos sabemos que no…
La culpa no existe… eso tampoco…
Nunca existió…
A vos la culpa te estaba matando… para mi la culpa no existe…
Un momento especial… que nunca existió…
Me pediste que lo mate… no te querías hacer cargo…
Te dije… la culpa es mía… yo me hago cargo de todo…
Un momento secreto guardado en un lugar que no existe…
Un momento que dejó de existir… guardado en el silencio
Escondido de la vista de todos… yo me hacía cargo…
Era todo culpa mía… yo había provocado todo eso…
Los dos sabíamos que no… te dejé ir… un beso en la mejilla…
Abrí la puerta… pero no te fuiste…
Me dijiste MATALO… que muera acá…
Un momento especial… que nunca existió…
Que dejó de existir en ese preciso instante…
Guardado en mi culpa… Vacío… Silencio…
La Culpa No Existe… Nunca Existió… Igual que el momento…
Los dos sabemos que fue culpa mía… los dos sabemos que no…
Yo me hice cargo… lo guardé en mi culpa… ese lugar que no existe…
A vos te hacía feliz… ahora no era más tu problema…
Ya no es problema de nadie… porque es mi culpa…
Todo fue culpa mía…
Los dos sabemos que no…
La culpa no existe… eso tampoco…
Nunca existió…
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