Lucía vivía en un pequeño pueblo, al norte de Santiago del Estero. Un día, de esos que parecen ser simplemente uno más, un desconocido llegó al pueblo, manejaba una camioneta importada de esas que nunca se habían visto por allí.
Dio dos o tres vueltas al rededor de la plaza, cada vez que pasaba frente a Lucía, el forastero la miraba muy atentamente. Es cierto que lucía era una joven muy atractiva. Tendría unos 16 años, los ojos color miel resaltaban sus facciones y en el pelo castaño claro se le formaban suaves bucles hacia las puntas.
-hola bonita...-dijo amistosamente el forastero -hola - respondió tímidamente Lucía - ¿que se le ofrece? - estoy buscando a alguien que tenga ganas de trabajar en mi empresa, a unos cinco kilómetros de aquí... y me pareces la persona indicada
Muy contenta, a lucía se le llenaron los ojos de lágrimas, al fin podría ayudar a su familia, ya que su padre había sido despedido cuando la algodonera en la que trabajaba fue vendida a un empresario inglés.
-y dígame... señor... que tengo que hacer en ese trabajo? - dijo, no podía esconder el entusiasmo... -cuándo empiezo? -
-cómo te llamas? - pregunto al fin el extraño
-Lucía, y usted? -
-me llamo Carlos, pero me podes decir Charly - contestó amablemente el forastero – vení lucía, vamos, quiero que conozcas la empresa...
-pero... Carl ... Charly... tendría que ir a avisar a mi madre - lucía estaba tan contenta por lo que estaba pasando que no lo podía creer...
-Lucy... te puedo decir Lucy no?
-si si...-
-vení vamos, después le avisas a tu madre... que sea una sorpresa...
En ese momento ella subió a la camioneta sin pensarlo, su familia volvía a tener esperanzas y ella iba a poder al fin seguir estudiando para ser veterinaria... la camioneta salio lentamente del pueblo y se dirigió hacia el norte... después e unos diez minutos lucía preguntó -Falta mucho para llegar a la empresa? - y Charly respondió gritando - Callate nena... ahora vos sos mía... y vas a trabajar para mí
-pero - lucía se asustó muchísimo - Si decís una palabra más te vas a comer una piña pendeja, callate y no me molestes... y mas te vale que no intentes nada porque además de vos la va a pasar mal tu familia...
Lucía rompió a llorar y la camioneta paró de golpe al costado del camino, los vidrios polarizados, que antes estaban bajos, no permitía que nadie vea lo que allí estaba pasando. El hombre se desabrochó el pantalón y se cambió al asiento trasero de la camioneta, las puertas estaban trabadas y lucía no paraba de gritar...
- callate nena... ahora vas a ver cuál es tu trabajo... - esa tarde la vida de lucía cambió para siempre...
Pero en lugar de su sueño de ser veterinaria, ahora vive encerrada en una habitación, en alguna gran ciudad del extranjero. A ese tal Charly no volvió a verlo nunca más, pero cada vez que la llevaban de un lugar a otro, un nuevo jefe entraba a la habitación y le decía –haber que sabes hacer nena – mientras se desabrochaba el pantalón y le ordenaba que se arrodillara a un costado de la cama, para obligarla a practicar sexo oral. Lucía sufría y moría lentamente en esos horribles hoteles donde tenía que satisfacer los placeres de esos ricos hombres que entraban a la habitación, a cambio de no ser golpeada por alguno de esos tipos a los que tanto temía,
Esta historia está sacada de un cuaderno que encontré una vez, cuando viajaba por Colombia, sé que éste es un caso de muchos, alguien tiene que hacer algo... Nadie tiene derecho a robarse la vida de las personas y esto no va a parar hasta que las bestias humanas que siguen yendo a esos hoteles a tener sexo con estas jovencitas, por diez o quince dólares, no paren de alimentar a este gran monstruo...
Fin

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